Tras 73 años fuera, y gracias a un préstamo excepcional fruto de la colaboración con el Fukuoka Art Museum (Japón), el Teatro-Museo Dalí acoge esta obra clave en la trayectoria del pintor. Con La Madona de Portlligat (c. 1951), Dalí nos invita a soñar: una respuesta poética y luminosa ante los conflictos del mundo moderno.
La Madona de Portlligat es una obra clave en la etapa mística nuclear del pintor, cuando fusiona arte, ciencia y espiritualidad, una etapa en la que Gala, su esposa, se encuentra en el centro. Considerada una obra maestra por Salvador Dalí, se trata de una pintura alegórica con una iconografía y una composición impactantes, que sintetiza su evolución artística, desde el surrealismo hasta el misticismo nuclear, una nueva etapa en su trayectoria, en la que, para plasmar su concepción del mundo, combina la física nuclear con la religión y un regreso al clasicismo.
La obra no solo es una síntesis de su evolución como pintor, sino que también nos ofrece una puerta de entrada a su universo particular, donde la realidad y el sueño, la religión y la ciencia, el peso y la levedad, conviven en una armonía absoluta.